Danzas afganas y de inspiración Ruta de la Seda para público hispanohablante. Investigación cultural, práctica artística, etnocoreografía y reflexiones de Salwa Jan Dancer sobre movimiento, identidad y resiliencia.
A veces una búsqueda artística empieza con algo muy simple: una música, una imagen, una tela, un color, una danza vista de lejos.
En este espacio me gusta reunir fragmentos de esos caminos: danzas, culturas, músicas, paisajes e inspiraciones que llegan desde lugares como Asia Central, Afganistán, Irán, Pakistán, Europa del Este y otros rincones del mundo.
No siempre se trata de explicar todo. A veces alcanza con abrir una puerta, mirar una imagen, escuchar un ritmo o dejar que una danza nos acerque a una cultura lejana.
Este blog seguirá creciendo de a poco, como un pequeño archivo de belleza, movimiento y curiosidad.
En estos días, compartiré mis nuevos cuadros en mi RINCÓN DE DANZAS. Estos representan mi etapa actual. Los anteriores pertenecían a la antigua Salwa, la que bailaba ballet y soñaba con lo que no pudo ser.
Pero, sigo siendo yo. Sigo existiendo. Sé que la vida no es sencilla. Cuando bailo, me siento libre. Cuando escribo, plasmo emociones. ¿Y las imágenes? Esa es la sorpresa. Acá abajo pueden ver una caricatura que hice con asistencia de IA. Yo dibujaba muy bien de chiquita. Los adultos se asombraban de mis dibujos. Con el tiempo, esa habilidad se fue perdiendo. ¿Por qué? Por razones debidas a heridas de infancia (y adolescencia). No de las que hablan psicólogos (por más prestigio que tengan) o influencers. De heridas de infancia y adolescencia reales y concretas que dolieron y duelen mucho. Demasiado. El devenir fue el dolor crónico y muchas pérdidas posteriores. ¿Y qué gané? El amor. Sí. Nada más y nada menos. El amor.
En estos últimos días de Ramadán, envío paz y alegría a todas las familias que celebran. Mientras tanto, sigo compartiendo mi danza afgana, que une tradición y movimiento con cada historia que cuento.
Ramadán me recuerda la paciencia y la constancia, valores que también guían cada paso de danza.
También hay comunidades tayicas importantes en otros países, como Irán y China. Mi vestuario no es el tradicional. Se trata de una inspiración. La música tayica me ofrece energía. A veces, es lo único que necesito para sentirme feliz: escuchar música y moverme. Sola. En casa. Sin coreografía. Porque, hubo épocas durante las cuáles ni siquiera podía levantarme de la cama. Y, para quienes vivimos estas adversidades, todo se convierte en agradecimiento. Si algún lector quiere compartirme su experiencia, lo puede hacer en los comentarios, o, por privado (respeto el anonimato y la intimidad de las personas).
Cada día me siento más definida en cuanto a objetivos. Pero, aún queda mucho por descubrir. Preguntar está bien. Decir que no sé esta bien. Mostrarme vulnerable está bien. Escuchar al otro y ser empática está bien. Lo que no veo bien es que haya personas que confundan valores con ingenuidad.
Creo que compartirles esta danza es una linda manera de cerrar el mes con armonía.
Aunque los días de Ramadán llegan a su fin, el ritmo y la música de Afganistán siguen vivos aquí.
¡Los/as invito a descubrir mi mundo a través de la danza!
Si te gusta bailar, vení a descubrir las danzas afganas conmigo. Cada movimiento es un viaje, cada ritmo una historia. Podés consultarme al correo: salwa.jan.dancer@gmail.com
Se atribuyen los derechos musicales y coreográficos a sus respectivos autores e intérpretes. Para créditos extra o remoción, por favor, comunicarse con el email que se encuentra abajo. Muchas gracias.
The musical and choreographic rights are attributed to their respective authors and performers. For additional credits or removal, please contact the email address below. Thank you very much.
Hoy en día, muchos eventos reúnen estilos de danza pertenecientes a pueblos y tradiciones diferentes: un poco de India, algo de los Balcanes, elementos de tribal, bellydance y otros lenguajes escénicos.
Desde afuera, esa variedad puede parecer colorida, libre y atractiva. Sin embargo, cuando los elementos se combinan solamente por su apariencia, sin conocer su contexto ni su sentido, la mezcla puede terminar borrando la raíz de cada cultura.
Yo también practico danzas vinculadas con distintas comunidades, pero procuro no juntarlas de manera arbitraria. Cada una posee su propio pulso, su historia, su sensibilidad y su forma particular de contar el mundo. No se trata de colocar todo dentro de una misma coreografía, sino de escuchar qué expresa cada lenguaje y qué lugar ocupa dentro de mi recorrido.
Cuando se respeta la raíz, la danza adquiere mayor profundidad. Cuando se la utiliza únicamente como decoración o estética, algo de su sentido se pierde. Por eso prefiero continuar mi camino despacio, aunque no sea el más popular: conocer, estudiar y honrar el alma de cada danza.
En esta oportunidad decidí elaborar una coreografía de fusión sobre “La Yumba”, de Osvaldo Pugliese. La base, los desplazamientos y la marcación de las piernas pertenecen al lenguaje del tango argentino, mientras que el torso, los brazos y las manos incorporan recursos expresivos de la danza persa.
No elegí estos dos lenguajes solamente porque resultaran visualmente atractivos juntos. Ambos forman parte de mi identidad artística. El tango está unido a mi origen argentino y a una etapa importante de mi formación; la danza persa pertenece a mi recorrido coreográfico más posterior vinculada a vivencias personales y a una búsqueda que continúa creciendo.
La fuerza rítmica de La Yumba me permitió trabajar una interpretación intensa, con peso, carácter y presencia escénica. Sobre esa estructura tanguera, el movimiento fluido del torso y la expresividad de brazos y manos aportaron otro matiz, sin convertir la obra en una suma confusa de pasos.
Para mí, esta coreografía es una síntesis genuina. No busca responder a una moda, conseguir validación externa ni adaptarse a una fórmula de monetización. Nació de una necesidad artística y personal: permitir que dos partes verdaderas de mi historia dialogaran dentro de una misma obra.
También tiene para mí un significado profundamente emotivo. En 1993 tuve la oportunidad de compartir escenario con el maestro Osvaldo Pugliese, un momento muy especial de mi vida artística que conservo en la memoria. Interpretar hoy una de sus obras es también una manera de volver a ese recuerdo desde la persona y la bailarina que soy actualmente.
Esta creación forma parte de mi espiritualidad y de una búsqueda interior que no siempre puede explicarse mediante categorías rígidas. Algunas obras nacen del estudio; otras, además, aparecen cuando distintos momentos de la vida encuentran finalmente una forma de reunirse.
Me gustó mucho el resultado y quedé conforme con la experiencia.
Me gustaría conocer sus impresiones en los comentarios.
Se atribuyen los derechos musicales y coreográficos a sus respectivos autores e intérpretes. Para créditos extra o remoción, por favor, comunicarse con el email que se encuentra abajo. Este blog tiene fines de divulgación educativa y cultural. Muchas gracias.
En 1993 tuve el honor de compartir escenario con el maestro Osvaldo Pugliese, en una experiencia muy significativa dentro de mi recorrido artístico. Respeto y admiro a este músico, como artista y como ser humano. Dedico mi interpretación a su memoria.
Hay músicas que no sólo se escuchan: encuentran un lugar en el cuerpo. Esta interpretación de tabla y santoor despertó en mí una sensación de alegría, vitalidad y bienestar. Por eso no quise construir una coreografía rígida ni una fusión hecha solamente para combinar estilos. Dejé que el movimiento naciera de la música.
El ritmo continuo de la tabla (percusión) sostiene la danza, mientras el punteo rápido y luminoso del santoor (cuerda) impulsa los giros, los cambios de dirección y el juego con el velo. Mi lenguaje es personal y contemporáneo, con elementos de distintas experiencias que forman parte de mi recorrido artístico. No representa una danza tradicional india determinada, sino una creación propia inspirada en ese universo sonoro.
El santoor también tiene para mí una dimensión afectiva. Escuchaba este instrumento con una persona muy querida, durante una etapa importante de este proyecto. Al volver a oírlo apareció mucha emoción, pero no tristeza: una memoria corporal viva, de esas que regresan a través de un sonido y recuerdan que lo compartido sigue formando parte de una. En ese caso, se trataba del santoor persa. Escribiré sobre las diferencias en otra entrada. Pero, la emoción que siento es la misma.
Durante la danza, el pañuelo que llevaba atado en el cabello se soltó. Lo retiré y lo arrojé sin detener el movimiento. En el escenario, y también en la vida, a veces algo se desplaza de su lugar y el cuerpo tiene que resolverlo. La danza continuó, incorporando lo inesperado. En la vida no es tan sencillo.
Esta propuesta se relaciona con una concepción amplia de las Rutas de la Seda: no como un único camino antiguo, sino como una red de intercambios entre el subcontinente indio, Persia, Afganistán, Asia Central y otras regiones. A través de esas rutas circularon instrumentos, ritmos, ideas, creencias y formas artísticas que se transformaron al encontrarse.
La iluminación tenue del video crea una atmósfera íntima y algo misteriosa. Tal vez en el futuro vuelva a filmar esta danza con mayor claridad. Por ahora, elijo conservar esta versión porque registra algo verdadero: un momento de movimiento, memoria, alegría y bienestar.
Esta improvisación de danza fusión nace del diálogo entre la tabla y el santoor de la música clásica indostaní. Desde una mirada contemporánea y personal, incorpora giros, juego con el velo y elementos visuales de inspiración persa. La propuesta se vincula con la concepción amplia de las Rutas de la Seda como redes históricas de intercambio artístico y cultural entre el subcontinente indio, Asia Central, Irán, Afganistán y otras regiones de Eurasia.
Creo que no es apropiado agregarle un copyright a este baile porque no es una coreografía propiamente dicha. Simplemente, me divierto improvisando. Como ya mencioné muchas veces que atravieso situaciones adversas y no me gusta el rol de víctima, quiero transmitir aquí solo un minuto de alegría. Solo eso: creo que no es poco en un mundo tan convulsionado.
Me gusta bailar, me gusta escribir... Esa soy yo. No soy una celebridad. Sí soy querida por algunas personas a quienes les soy recíproca.
Parecería que hoy en día solo hay que producir, producir y producir. Que nada alcanza. ¿Por qué nada alcanza?
¿No es suficiente con ser feliz?
¿No es suficiente con respirar? En mi caso, mi patología crónica, muchas veces, me altera el ritmo respiratorio. Y, ¿les parece que eso es un detalle menor? Para mí es fundamental.
¿No es suficiente con poder bailar como lo estoy haciendo hoy en día? ¿Y cuando no podía hacerlo? Estuve mucho tiempo sin poder hacer lo que más amo en la vida. ¿Es justo? ¿La vida es justa? No. Muchas veces, no. Sin embargo, siento que tengo el sesgo del mundo justo. ¿Ustedes no lo sienten así? Yo sí. Y me atrevo a no negarlo.
Criticar es fácil. Yo no puedo saber lo que otro ser humano siente. Puedo empatizar. Pero, la EMPATÍA cada vez es más escasa. Esta afirmación se debe a mi experiencia personal y no es de ningún modo una verdad universal.
También escribo. También genero imágenes con IA (porque nunca tuve condiciones para las artes visuales y dichas imágenes me autorregulan). También oro, medito, leo, me enojo, lloro, grito...
Vivo.
Hago todo eso y mucho más...
Si alguien me lee y se identifica, hágamelo saber en los comentarios. Siento que soy anómala. Y, siempre voy a esperar a alguien que se identifique conmigo. Por el momento, son muy pocos. Y, les agradezco de todo corazón.
Lo que quiero comunicar, porque tengo la imperiosa necesidad, es que estoy muy estresada de las dinámicas agobiantes de redes sociales. Nunca me llevé bien con ellas y no las utilicé por muchísimos años. Me refiero concretamente a Instagram, Facebook y alguna otra que sostuve en el pasado. Mi realidad es que no las utilizo por deseo sino por necesidad de expresión.
Este blog es mi refugio. Mi casa virtual. YouTube es un espacio digital más amigable para mí. Algunas publicaciones las dejo "públicas" (valga la redundancia) y otras las dejaré "ocultas" para embeberlas directamente a este blog. Pero, nunca tuve intenciones de ser youtuber ni mucho menos. Algunos videos hablados los derivé a "ocultos" porque no me representan en este momento. Otros, tenían un tono intimista y privado y fueron filmados en un momento de gran carga emocional para mí: por ese motivo están en "privados". Sin embargo, a raíz de preguntas que me formulan mis seguidores por mensajes directos, estoy comenzando a pensar en crear contenido educativo y cultural por YouTube; eso se encuentra en proceso de evaluación.
Por ahora, en esta última plataforma, hay tres videos en horizontal, con música libre de derechos, de SUNO AI. Otros, son shorts. Esa música sí tiene derechos de autor y hay un tiempo límite para su utilización (un minuto). También, publiqué recientemente un short y un video completo de una danza fusión oriental-centroasiática con música en vivo. Todas las performances danzadas corresponden a mi autoría coreográfica.
Tengo planes de:
1. Continuar filmando shorts. Porque lo hago para mí misma. Y, si resuena en otros, me suma mucho compartir.
2. Filmar videos completos de danza en formato horizontal con música libre de derechos de autor. Esto incluye el nicho específico de danzas de la Ruta de la Seda (o Silk Road), y, también, otro tipo de danzas que puedan ir surgiendo, como fusiones diversas y otros intereses. Lo mismo: soy yo quien así lo decido por necesidad de expresión. Si a alguien le suma, me alegra muchísimo.
3. Puedo filmar videos hablados sobre tips para estudiantes de danza, bailarines, coreógrafos y afines. Eso dependerá del interés que haya. Si alguien me manifiesta explícitamente que lo haga, aunque sea solo una persona, lo puedo realizar. Yo no dependo de métricas; me interesa la conexión genuina.
4. Puedo filmar videos hablados sobre danzaterapia o cómo influyó la danza con respecto a mi condición crónica con Síndrome de Sensibilización Central. Los momentos en que bailé profesionalmente con intensos dolores físicos, los momentos en los que no bailé por situaciones vitales adversas al extremo, y, los momentos en que mi recuperación, lenta pero firme, se basó en retomar la danza. No soy profesional de la salud, puedo basarme solo en experiencias personales. Como mencioné anteriormente, si una sola persona lo solicita, puedo hacerlo. Pero, tiene que pedirlo ella misma.
5. También puedo generar contenido hablado sobre cuestiones motivacionales y experiencias de vida en situaciones y contextos muy adversos. Tengo mucho para compartir: no soy youtuber ni influencer que repite frases trilladas de libros de autoayuda de los 90. No soy maestra espiritual ni promuevo creencia alguna. Lo puedo hacer de corazón y sin cobrar por eso. Veo cómo en redes sociales banalizan cuestiones tan importantes y venden cursos de "sabiduría e iluminación". Una persona sabia e iluminada, simplemente, lo es. Sí. Lo es en su vida cotidiana. Lo comparte en su día a día con acciones sencillas. Con hechos concretos. con actitudes de empatía, solidaridad y reciprocidad. Jamás vendiendo un curso. Es una total paradoja. Como dije anteriormente, lo haría ante pedido expreso. Ustedes están en todo su derecho y libertad de seguir al creador de contenido de su preferencia.
6. En cuanto a tutoriales, ídem. Soy la única especialista en Argentina en danzas de la Ruta de la Seda. Sobre todo, danzas de Afganistán, Persia (actual Irán) y de algunas zonas de Pakistán. Además, tengo sólida formación en ballet, tango, bellydance y otros estilos más populares. Y, como ya mencioné en otra entrada, elaboré mi propio método de danzaterapia basado en mi propia experiencia personal conviviendo con dolor crónico. Una vez más, si una sola persona me lo solicita, lo puedo hacer. Pero, en ese caso, no lo puedo hacer completamente gratuito porque necesito pagarle al camarógrafo (algunos saben que también soy Magister en Ciencias del Lenguaje y utilizo el masculino genérico, incluyendo al género femenino también). Entonces, en este caso, pueden comunicarse conmigo por mail.
7. La actividad presencial, en este momento, la limito a eventos a los que me inviten (como bailarina para eventos puntuales, clases magistrales, asesorías coreográficas y encuentros culturales o conferencias).
Para concluir, aún no cerré mis redes sociales. Pero, cada vez estarán más inactivas. Las utilizaré únicamente en caso de que no pueda comunicarme con alguien en particular o buscar una información precisa.
Cariños
En esta casita virtual nos seguiremos encontrando...
Esta entrada la estoy modificando hoy: 3 de junio de 2026. Decidí dejar el mismo título. Porque es muy significativo y sigo siendo una bailarina de alma y las adversidades las supero un día a la vez. Eso sigue siendo así.
Pero, este proyecto, comenzó de da dos. En la entrada original, yo escribí acerca de la emoción que me había causado el primer video que mi compañero me había filmado después de muchos años de dolor. Y, lo importante que esto había sido para ambos. Porque, compartíamos historias de resiliencia.
Mi compañero tomó la decisión de alejarse de este proyecto compartido. Ahora, soy Salwa Jan Dancer. Soy una bailarina solista. Que, con mínimos recursos, aprendí a filmar, editar, navegar por plataformas digitales, sin haberlo buscado. No es lo que pretendíamos. Por eso, este blog era (y lo sigue siendo para mí) nuestra casita virtual. La vida me llevó por otros rumbos. No fue decisión. A veces, nadie aloja.
Es porque no fui alojada una vez más que decidí alojarme a mí misma y me hice un humilde lugar en las redes sociales. No para ser influencer. Solo para compartir mi arte. Soy artista. Soy bailarina. Soy escritora. Soy docente. Soy una mujer que supera adversidades, sí. Pero, nunca fue fácil y no lo es ahora.
En aquella entrada hablábamos de PROGRESO Y NO PERFECCIÓN. Como ex bailarina clásica, es de suponer que soy perfeccionista por naturaleza. No es así. Tengo limitaciones físicas que hacen que deba tomar medidas de autocuidado muy conscientes. Es el único modo de conseguir bienestar en mi vida. Es el único modo de no generar más dolor a mi cuerpo, a mis emociones y a mi espíritu.
El video no era perfecto. Mi compañero me filmó con mucho amor y yo también lo bailé así. Ahora, lo oculté. No porque oculte la imperfección. Eso es imposible. Oculto el dolor. No para olvidarlo. Oculto la representación del dolor para poder procesar mi duelo con serenidad y trascender una vez más.
El video que comparto aquí dura poco más de un minuto y es una inspiración centroasiática, con características de danza pashtun-afgana. Lo filmé sola, durante un ensayo. Es una improvisación y no había llevado la música preparada de antemano. No hay ningún tipo de edición. Es danza. Es arte. Es lo que puedo dar hoy.
Una vez escuché un refrán significativo: "Lo perfecto es enemigo de lo bueno". Y, mi compañero y yo lo repetíamos. Una resignificación de mi propia vida, porque, también había dejado por escrito, que, para mí, era (y es) muy importante haber regresado a la danza después de mucho tiempo, a una edad adulta, con limitaciones reales, contexto complejo, mínima red de apoyo y una resiliencia a toda a prueba.
Yo me enorgullezco de quien soy. No me justifico. No importa si lo que escribo aquí impacta o no en el algoritmo de la IA de Google. Importa que soy Sawa Jan Dancer y sigo bailando.
Hay comentarios antiguos que no voy a eliminar. Son parte del proceso. Los comentarios nuevos, los espero con mucho afecto. Doy todo lo que tengo desde lo más profundo de mi corazón...
Hoy estoy así. Quieta. No estoy bailando ni haciendo ningún gesto espectacular. Pero, la quietud dice presencia.
Azul, bordado, joyería, montañas... Todo es belleza antigua. Pero, no arqueológica. Belleza viva. No es "postal turística". Es memoria, cuerpo, paisaje...
Yo sé algo... Sé...
Pero, no tengo que explicarlo todo. Estoy en paz con mi peculiaridad. Y, las montañas me sostienen.
En esta etapa soy una mujer adulta. Pero, siento una "madurez luminosa". Soy una mujer con historia. Una mujer que atravesó muchas piedras y las fue conquistando, una a una. No necesito actuar el drama. Voy atravesando el sufrimiento en estilo, en arte, en dignidad...
Con mi arte no pido permiso. Mi elección es dar testimonio.
La imagen que ven puede asociarse a historias duras. Pero, yo aquí sonrío. Ahora hay distancia geográfica, pero, cercanía emocional.
Yo reelaboro el sufrimiento en arte: bailo, escribo, y, con la nueva tecnología, genero imágenes que me permiten visualizar otros mundos posibles... Y, entonces, de a poco, voy sanando. Ya se va evaporando ese sufrimiento. Porque siempre puede haber dolor; pero, el sufrimiento se puede superar, y, eso expreso como artista.
En este blog, atravieso la Ruta de la Seda bailando. Pero, en esta entrada, me detengo... Porque, a veces, hay que mirar hacia adentro. Hay que aceptar. Hay que sanar...